Un relleno dental es un procedimiento restaurador usado para reparar un diente dañado por caries o fracturas menores. Los rellenos están hechos de resina compuesta del color del diente y restauran la función natural, integridad y apariencia del diente mientras previenen daños futuros. Generalmente, un relleno dura de 10 a 15 años y puede necesitar ser reemplazado después de ese tiempo.
Los rellenos están indicados para dientes que tienen cavidades causadas por crecimiento bacteriano, pequeñas grietas o fracturas en el esmalte, o signos de desgaste debido a bruxismo u otras formas de estrés.

Continúa tu higiene oral habitual antes del procedimiento. La mayoría de los rellenos requieren anestesia local, así que come de antemano para evitar mareos u otras reacciones.
El procedimiento comienza con anestesia local para tu comodidad. La porción cariada del diente se remueve, la cavidad se rellena con resina compuesta, y el diente se moldea y pule para una alineación adecuada.
Después de un relleno, la anestesia dura de 4 a 6 horas. Ten cuidado al comer para evitar morderte la mejilla o lengua. Reanuda el cepillado y uso de hilo dental, pero sé gentil alrededor del diente tratado durante los primeros días.
Espera sensibilidad por 1-2 semanas. El ibuprofeno puede ayudar si lo toleras. Si el dolor empeora o continúa, contacta a tu dentista. Si la mordida se siente alta en el relleno, regresa para un ajuste de mordida.
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